El corto verano de la anarquía

Al principio de dedicarme a la investigación sobre el mundo libertario leí este libro que debería considerarse un clásico y ejemplo de ensayo histórico innovador. Sin embargo, tal vez porque aún mis conocimientos eran precarios (aunque había que olvidar muchas mentiras que me habían enseñado en la Facultad de Letras), ya sea porque la edición castellana del libro (la de Grijalbo, editada en México en 1972) no parecía una buena traducción, el impacto en mí fue limitado.

Las relecturas suelen ser siempre más provechosas que las lecturas. Especialmente cuando ambas acciones se separan en el tiempo. Quizás porque ahora sé un poco más, tal vez porque la traducción de Anna Soler Pont es excelente, tal vez porque he asistido a una cierta distancia al proceso de publicación de la primera versión catalana del libro, tal vez porque Hans Magnus Enzensberger es un los mejores ensayistas e intelectuales europeos vivos, he quedado fascinado por la calidad y la vigencia de una obra.

La biografía, publicada por primera vez en Alemania en 1972, en pleno contexto de la resaca del mayo parisino, hace una aproximación estéticamente fascinante y rompedora sobre uno de los grandes mitos europeos: Durruti y la revolución de 1936. No se trata de ninguna biografía, ni de un reportaje, ni siquiera de un ensayo analítico. Con una técnica documental, el autor trata de reconstruir fragmentariamente, y desde aportaciones caleidoscópicas y puntos de vista diferentes, los orígenes, desarrollo y proyección del mito del militante leonés que se forja como líder libertario en la Barcelona que practica la gimnasia revolucionaria entre 1917 y 1936 hasta su trágica y polémica muerte.

Más allá de los hechos, el interés radica en el sólido relato establecido Enzensberger. La revolución del 36 no es fruto de la casualidad, sino de una larga y meditada trayectoria heurística de cómo la emancipación de los trabajadores es hecha por los propios trabajadores. Y, de hecho, Durruti acaba siendo un líder natural que refleja, desde su sobria y austera personalidad, los valores colectivos del momento. No sólo. Durruti, como la propia revolución, como los cientos de miles de libertarios catalanes no están exentos de paradojas y contradicciones, a menudo dolorosas y sin solución.

Lo que más me llega a sorprender de todo es este relato del escritor alemán, ignorado por la historiografía o la desmemoria oficial de la Transición, resulta un lúcido discurso asumido, diría que mayoritariamente en las nuevas fuerzas transformadoras. Un discurso (el de la revolución escamoteada y fascinante) que va haciendo hueco entre las nuevas-viejas formas de disidencia respecto a la monarquía actual y el orden desigual impuesto a nivel local, con excusas globales. En cierta medida, tanto la tradición libertaria que encarnaba Durruti y buena parte de sus seguidores, como el que proponen los diversos colectivos disidentes, independentistas y anticapitalistas o antineoliberales actuales, es que es posible organizar una sociedad y una economía al margen de jerarquías , a partir de la cooperación. Bueno, no sólo es posible, sino que es moralmente obligatorio.

A pesar de que el autor se mantiene en una cierta equidistancia, también deja ver entre líneas la fascinación de una revolución que, ciertamente, plagada de problemas y contradicciones, se convierte en un ejemplo deslumbrante. Y válido en el contexto de los setenta. Y válido en la actualidad, que podríamos añadir. Precisamente una de las cosas más interesantes del libro es el prólogo que escribe, más de cuarenta años después de la publicación, Hans Magnus Enzensberger, que en correspondencia con el editor Patric de San Pedro, mantuvo un interesante cambio de impresiones. Enzensberger, que ya tiene más de ochenta años, revela algunos hechos reveladores y trascendentes a lo largo de la publicación del libro.

En perspectiva, y después de releer y comprobar la calidad extraordinaria, no me queda otra que declarar “El corto verano de la anarquía” como uno de los grandes clásicos del ensayismo europeo contemporáneo, lectura obligada para todo aquel que quiera indagar la realidad presente, en la conformación de los mitos pasados.

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